Por Ricardo Caballero de la Rosa

No sé hasta dónde llego

alzo la voz y el viento la dispersa

atravieso las puertas sin destino

trabajo sin objeto trascendente

mi creación la hunde el poder

mis grietas ya no tienen fin

me ha comido el espejo

mi imagen se ha hecho agua

el piso ya no marca huellas

Pero el eco regresa

nuevo viento en el alma

el diario alcanzar el sueño

mis esfuerzos sobre el lecho

la imaginación limpia

la calma en mis espacios

el amanecer que visto

esas lágrimas que van al cielo

las cúpulas de mi mundo

Y permanezco para ser

—aunque esa gente que quiere callarme

se estrelle con mi ángel creador

y pretenda humillarme por dinero—

No como forma alada

como escénico pulso

que habito lo que tiembla

sin requerir certeza

las huellas que ahora dejo

sostienen toda luz

Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com