Implacable por Paty Herrera

Dicen que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe aún más. Morena tiene hoy el control y el poder absoluto en México. Sin embargo, no esperaban que un poder externo apuntara directamente a sus cabezas. Donald Trump es una fuerza imparable que el régimen socialista no tiene forma alguna de enfrentar.

El mayor antecedente de Claudia Sheinbaum en la política nacional fue haber sido porra en la década de los ochenta y, fuera de ese aspecto, su trayectoria no tiene nada remotamente destacable. Sheinbaum siempre ha tenido la peculiaridad de ser gris y mediocre: tibia y timorata en lo personal, pero escandalosa y fanfarrona en manada.

Más que jefa de Estado, Claudia es la publirrelacionista personal del Capo de Macuspana. Es incapaz de actuar en contra de las órdenes de su predecesor y tampoco tiene el control del partido. Esto se nota incluso en aspectos tan simples como sus posicionamientos frente a las grotescas actitudes de Noroña, a quien, lejos de expulsar de Morena, parece proteger. Y mejor ni hablemos de Adán Augusto, Avelina López, Rocha Moya y demás “angelitos” del régimen.

La soberanía nacional se vio vulnerada desde que administraciones anteriores permitieron que el crimen organizado creciera sin restricciones.

El narco controla la prostitución, la explotación sexual de niñas y niños, caminos y carreteras en gran parte del territorio nacional, los secuestros, la piratería, las casas de préstamo y la industria inmobiliaria. Es un hecho comprobado que el narcogobierno domina un amplio sector del país.

La SeñorA PresidentA, con A, es una mujer débil y una líder demasiado pequeña para enfrentar los retos nacionales. México se encuentra en el momento más álgido de su relación con Estados Unidos. Para desgracia de ella y de sus camaradas, Donald Trump sabe qué tan íntima es la relación del gobierno de Morena con los cárteles y no está dispuesto a ceder.

El gobierno MAGA tomará tres vías principales para desmantelar a los cárteles mexicanos. La primera es frenar el consumo interno: se han realizado operativos estratégicos para detener no solo el consumo de drogas ilícitas, sino también para bloquear a las farmacéuticas, vetando diversos antidepresivos y drogas lícitas que se administraban a los ciudadanos norteamericanos.

La segunda es una política exterior agresiva. Marco Rubio continuará elevando el tono de las exigencias hacia México. La postura socialista del gobierno de Sheinbaum es su peor enemiga, ya que a la caída de Maduro seguirá la de Díaz-Canel en Cuba. El exguerrillero Gustavo Petro, benefactor de los cárteles colombianos, ya dobló las manitas y en los próximos días irá a la Casa Blanca a pedir piedad y a rendir cuentas.

La tercera vía es la intervención militar en suelo mexicano. El gobierno norteamericano ya dio el primer golpe al hackear la red telefónica de Telcel, la más utilizada por el narco debido a su cobertura nacional. Esto escalará a secuestros de políticos, desapariciones de líderes de organizaciones criminales y la destrucción de sus laboratorios y casas de seguridad.

Nada va a detener a Estados Unidos, y mucho menos las monsergas mañaneras de Claudia Sheinbaum, quien no sabe ocultar su miedo ni disfrazar su enorme ineptitud.