Implacable por Paty Herrera

Sinaloa posee una riqueza natural y productiva incuestionable. Tiene todo para consolidarse como una potencia económica, con un PIB que podría competir e incluso superar al de Monterrey o la Ciudad de México. Pero, la realidad es otra: miles de negocios, así como empresas transnacionales, han bajado sus cortinas, sometidos por el miedo a la extorsión y a las represalias de no pagar “Derecho de Piso” al crimen organizado. La muerte, literalmente, echó raíces en esta tierra.

Sinaloa es un territorio en llamas. Su gente vive atrapada en el terror cotidiano de ser asesinada por el simple hecho de estar en el lugar y momento equivocados. Mientras tanto, La Señora Presidenta con A, como le encanta remarcar, se aplaude a sí misma y presume avances contra el crimen que solo existen en su pedestre imaginación. En las calles, la realidad es otra, ciudadanos que mueren desangrados, abandonados a su suerte por un gobierno que protege a los narcos.

Ni los grandes medios ni las propias autoridades han logrado ponerse de acuerdo: no saben o no quieren decir si fueron 10, 11 o 14 los mineros secuestrados en el campamento residencial La Clementina, en Concordia, propiedad de la empresa canadiense Vizsla Silver. Peor aún: ni siquiera hay certeza pública sobre la fecha exacta de los hechos, presuntamente los hechos tuvieron lugar el 23 de enero, debido a que las autoridades ordenaron reservar la información “para proteger a las víctimas”.

La versión oficial difundida por García Harfuch, la cual aseveró que los trabajadores fueron levantados por error al ser confundidos con integrantes de la “Mayiza”, se desplomó en menos de 24 horas. Familiares de los desaparecidos revelaron que los secuestradores exigían 10 millones de pesos por cada trabajador, lo que desmonta la narrativa del “error”.

También denunciaron graves omisiones de la empresa Vizsla Silver, que ya había recibido amenazas de “Los Chapitos”. Aun así, la minera canadiense nunca contrató personal de seguridad ni ejecutó protocolos mínimos de protección para sus empleados. Hasta ahora, tampoco ha entregado material clave para las investigaciones ni ha mantenido contacto digno con las familias de los desaparecidos.

Hace apenas unos días fueron localizados los cuerpos de cinco mineros en una fosa clandestina en la comunidad de El Verde, municipio de La Concordia. Las pesquisas apuntan a que podría tratarse del cementerio clandestino más grande de la historia reciente de la región. El horror no tiene fondo, mientras más se investiga, más perturbadora resulta la realidad.

Y como si la tragedia colectiva no bastara, la violencia volvió a cebarse con la inocencia. El jovencito Ricardo Mizael López Cebreros, de apenas 16 años, fue asesinado a plena luz del día. a las 10 de la mañana, cuando salió a comprar un biberón para alimentar a un gatito callejero que había adoptado. Un grupo criminal lo ejecutó tras confundirlo “por error”.

Mientras los mexicanos mueren desangrados y los hospitales carecen de medicamentos para pacientes con cáncer. La PresidentA se regodea en auto alabanzas propias de ese espectáculo cómico-mágico-musical llamado “La Mañanera del Pueblo”.

Para el mexicano de a pie, la realidad es brutalmente clara: Nada ha cambiado. Todo sigue igual… o peor. Y la muerte acecha en cada esquina del país.

A la memoria de:

José Ángel Hernández Vélez

 Francisco Antonio Esparza Yáñez

Saúl Alberto Ochoa Pérez

Antonio de la O Valdez

José Antonio Jiménez Nevárez

Miguel Tapia Rayón

Javier Emilio Valdez Valenzuela

Javier Guillermo Vargas Valle

Ignacio Aurelio Salazar Flores

José Manuel Castañeda Hernández