Implacable por Paty Herrera

Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, también conocido como “El Mencho” o “El Señor de los Gallos” se convirtió en el líder de uno de los cárteles más peligrosos y sanguinarios de la historia reciente: El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), conocido también como “El 4 Letras”. Bajo su mando, el sicariato se profesionalizó; reclutó personal altamente especializado del ejército mexicano y de otras nacionalidades, y transformó a su organización en una maquinaria de guerra.

Impuso un orden jerárquico férreo y una estructura abiertamente militarizada entre sus huestes, a las que dotó de armamento de alto poder destructivo y tecnología de punta. El Mencho erigió su propio ejército y con él sembró muerte y terror en amplias regiones del país. El CJNG se consolidó como el cártel más poderoso y despiadado del mundo criminal contemporáneo.

Nemesio Oseguera, aquel niño recolector de aguacate, creció hasta ostentar un poder y una fortuna que figuras como Pablo Escobar y Nicolás Maduro apenas habrían imaginado. El “4 Letras” no solo corrompió los tres órdenes de gobierno; extendió sus redes por Latinoamérica, Estados Unidos, Asia y Europa, consolidando su dominio sobre otros cárteles mexicanos y sudamericanos.

La venta ilegal de metanfetaminas y cocaína a Estados Unidos fortaleció sus finanzas. Sin embargo, tras la llegada del “Mesías Tropical” a Palacio Nacional, la política de “abrazos, no balazos” y las reiteradas negaciones oficiales sobre la producción y comercialización de fentanilo en México propiciaron un crecimiento y una expansión sin precedentes del CJNG.

El 4 Letras es responsable directo de miles de asesinatos y de una ola de violencia que marcó al país: desde el homicidio del exgobernador Aristóteles Sandoval y el atentado contra Omar García Harfuch, hasta la masacre del bar “El Caballo Blanco” en Veracruz y el hallazgo del Rancho Izaguirre en Jalisco; son apenas fragmentos del rastro de sangre que dejó a su paso.

La reciente detención del alcalde de Tequila, Diego Rivera Navarro, de extracción morenista, dejó al descubierto presuntos vínculos con el CJNG. De acuerdo con las investigaciones, habría recibido protección y financiamiento del grupo criminal, al que ofrendaba 40 millones de pesos anuales. Además, otros seis alcaldes de Morena en funciones estarían bajo investigación por motivos similares.

El cambio de era es innegable. El desmantelamiento del CJNG ha comenzado tras el asesinato de su líder indiscutible. Otros cárteles mexicanos han sido fracturados y algunos enfrentan procesos de extinción. Nada de esto habría sido posible sin la presión ejercida desde Washington tras el comienzo del segundo mandato de Donald Trump, quien les advirtió: “Sabemos quiénes son y dónde viven; es cuestión de tiempo para que lleguemos a ustedes”.

Mientras medios afines y comentocratas hablan de una supuesta fractura entre Sheinbaum y Obrador, lo cierto es que los acontecimientos recientes evidencian que la presión estadounidense resultó decisiva en el golpe contra El Mencho y el nuevo escenario que hoy enfrenta el crimen organizado en México es gracias, nada más y nada menos que a Donald J. Trump 47.º presidente de los Estados Unidos.