Implacable por Paty Herrera

Casualmente se acerca el 8M y muchísimas brujas, muy feas y muy resentidas, saldrán a ensuciar las calles y a vandalizar propiedad pública y privada, exigiendo derechos que ya tienen. Pero en este breve apartado hablaremos de las verdaderas brujas: aquellas y aquellos que realizan actos inenarrables por dinero.

En el podcast de Saskia Niño de Rivera trascendió el rumor de que la finada actriz Carmen Salinas compraba niños pequeños para utilizarlos en rituales siniestros. Esto fue dicho por un recluso llamado “Beto”, quien relató haberles proporcionado el mismo servicio a diferentes figuras del espectáculo y la política.

El testimonio de “Beto” no tiene validez alguna, pero “Cuando el río suena, es que agua lleva”. Carmen Salinas, lejos de esa apariencia jocosa de “comadrita incondicional”, fue una mujer pendenciera y muy rencorosa, bastante capaz de arruinar la carrera de muchos de sus compañeros actores. Acérrima aliada del viejo PRI, partido que le regaló una diputación federal, y más allá de ser una señora católica, siempre existió el rumor de que realizaba prácticas oscuras a puerta cerrada.

En México siempre ha existido esa íntima relación entre la brujería, la política y la fama. Tan es así que Francisco I. Madero confesó que, en una sesión de espiritismo, el alma de Benito Juárez le pidió que fuera presidente de México.

Plutarco Elías Calles y Álvaro Obregón fueron otros dos que practicaron el espiritismo. Pidieron la protección de diversos brujos y curanderos e incluso Plutarco Elías Calles tuvo reuniones a puerta cerrada con el célebre Niño Fidencio.

Se dice que el expresidente Carlos Salinas de Gortari no solo realizó visitas guiadas a Catemaco, sino que también tuvo a su propio brujo haitiano de cabecera. De igual manera, sus correligionarios Roberto Madrazo, Fidel Herrera, Ulises Ruiz y Patricio Chirinos buscaban la protección de brujos.

Para más inri de la familia Salinas, recordemos el escándalo de Francisca Zetina Aguilar, “La Paca”, aquella bruja que realizó rituales oscuros para Raúl Salinas de Gortari en su propiedad llamada “El Encanto”.

Predio en el que fueron encontrados los supuestos restos de José Francisco Ruiz Massieu. Y por más inverosímil que parezca, “La Paca” fue integrada a la investigación oficial por el subprocurador especial Pablo Chapa Bezanilla.

Aunque al final el fraude fue expuesto, este episodio dejó en claro qué clase de gente gobernaba México y el estrecho lazo entre el poder y lo esotérico.

Elba Esther Gordillo, cuyo único logro destacable antes de adueñarse del liderazgo del SNTE fue haber sido la esposa de Carlos Jonguitud Barrios, recurría a la santería y al Palo Mayombe para conservar el poder y dañar a sus enemigos.

Otra señora católica que llevó a brujos y santeros a Los Pinos fue Marta Sahagún de Fox. Esto no fue para proteger a su marido, sino para que ella fuera favorecida y bendecida con la candidatura presidencial por el PAN al término del sexenio de su muy inepto marido.

Menciones especiales merecen figuras del espectáculo y la política como: Beatriz Paredes, Cuauhtémoc Cárdenas, Niurka Marcos, Gloria Trevi (quien siempre trata y tratará de deslindarse de su pasado), Juan Gabriel, Yuri y Verónica Castro.

Y para cerrar este recuento no puede faltar nuestro querido primo hermano, “El Mesías Tropical”: Andrés Manuel López Obrador, quien se negó a vivir en Los Pinos por consejo explícito de sus brujos. Fue y es un vehemente creyente del ocultismo y la magia negra.

Lejos del show mediático de los sahumerios y las ceremonias públicas de origen indígena, se dice y se rumora que, a puerta cerrada en Palacio Nacional, Obrador invitó a sus nigromantes a realizar actos de santería y magia negra para protegerlo a él y a sus hijos, pero también para acumular riqueza y poder.