
Implacable por Paty Herrera
Pocos presidentes le han hecho tanto daño a México como Andrés Manuel López Obrador. Más allá de cualquier animadversión personal, los hechos son contundentes: los escándalos de corrupción que rodean a sus allegados, el crecimiento exponencial del crimen organizado, la destrucción del sistema de salud y las obras faraónicas de su sexenio, convertidas en fracasos onerosos que terminan siendo un reflejo de su propia personalidad.
El reciente incendio en la refinería Olmeca, ubicada en Paraíso, Tabasco, mayormente conocida como Dos Bocas por su localización geográfica, dejó en evidencia su precariedad operativa. Para empezar su construcción les costó a los mexicanos $20 mil millones de dólares y, contra toda recomendación técnica, fue edificada sobre un manglar.
Esto implica que Dos Bocas estará permanentemente expuesta a inundaciones y al deterioro acelerado de sus instalaciones, debido a la combinación de alta humedad, temperaturas elevadas y la presencia constante de cloruros en el ambiente. En consecuencia, la acumulación de aguas contaminadas con hidrocarburos y residuos aceitosos no es un accidente, sino el resultado previsible de uno de los tantos caprichos del Peje.
Dos bocas nunca ha alcanzado estándares de producción que justifiquen su viabilidad como proyecto sustentable. Por el contrario, su operación depende de inyecciones constantes de miles de millones de pesos anuales. Tras el siniestro, la zona quedó marcada por un daño ecológico considerable, cuyas consecuencias podrían ser especialmente graves para la población tabasqueña.
El pasado viernes durante el show cómico mágico musical de La Señora PresidentA con A, mejor conocido como La Mañanera. se presenció una escena insólita, un general del ejército mexicano convertido en promotor turístico, ofreciendo once paquetes para La Ruta del Tren Maya. Este intento de comercialización responde, en gran medida, a las pérdidas anuales cercanas a los 7 mil millones de pesos que arrastra el proyecto, mismas que ahora deben ser subsidiadas por el gobierno de Claudia Sheinbaum.
El Tren Maya es un barril sin fondo al que se destinan miles de millones de pesos, solo para que siga existiendo. Lejos de consolidarse como un motor económico, es hoy un pasivo financiero que compromete seriamente las finanzas públicas.
Por otro lado, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), a cuatro años de su inauguración, tampoco ha logrado alcanzar la rentabilidad, a pesar de ofrecer tarifas inferiores a las del aeropuerto de la Ciudad de México. Los salarios de su plantilla laboral continúan siendo cubiertos por el erario, y la inversión inicial sigue sin recuperarse. De mantenerse esta tendencia, el AIFA acumulará pérdidas cercanas a los mil millones de pesos, haciendo cada vez más difícil ocultar la magnitud de sus números rojos.
El sexenio del Mesías Tropical perfila como uno de los más violentos en la historia reciente del país, con cerca de 200 mil homicidios dolosos registrados. Lejos de cumplir con su responsabilidad como jefe de Estado y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, López Obrador permitió un entorno en el que el crimen organizado no solo se fortaleció, sino que amplió su influencia enriqueciéndose a manos llenas.
Si a esto se suman las muertes derivadas de la pandemia de COVID-19, los niños con cáncer que fallecieron sin recibir tratamientos oportunos, los brotes de enfermedades prevenibles como el sarampión y la crisis de desapariciones que sigue sin resolverse, el saldo es devastador. El resultado es un sexenio marcado por la violencia, la negligencia y el deterioro institucional.
“Ni perdón ni olvido Andrés, Ni perdón ni olvido cabrón”