Implacable por Paty Herrera

Alguna vez alguien me dijo: “Ningún padre debería sobrevivir a un hijo”. Y creo que es cierto, para una madre y un padre, la vida de un hijo está por encima de todo. Toda vida tiene un valor intrínseco, desde la más insignificante, hasta la de aquella persona que adorna nuestras vidas con su simple presencia.

La existencia humana está hecha de matices, instantes de felicidad que se escapan como agua entre las manos, pero también de momentos de tristeza, decepción y dolor. Aun así, persiste una luz de esperanza que nos impulsa a levantarnos y a luchar por quienes amamos. Sin embargo, vivimos en una era en la que todo es relativo, en la que el progresismo menosprecia la existencia humana incluso desde su concepción.

A Noelia Castillo le falló el Estado Español. Desde el momento en que fue separada de su entorno familiar y colocada en una situación de vulnerabilidad extrema, en el lugar donde fue violada, La justicia española no llevó a juicio a ninguno de sus victimarios, no porque fueran menores de edad, sino porque muy probablemente eran inmigrantes musulmanes.

El gobierno de izquierda, progresista y feminista de Pedro Sánchez condenó a muerte a Noelia. En lugar de proteger a una jovencita lastimada, confundida y asustada, que tenia que vivir con un dolor físico insoportable producto de un intento de suicidio, vivió confinada a una silla de ruedas los últimos días de su vida, y quienes debían protegerla simplemente le brindaron las armas y los instrumentos legales para morir por una dosis letal de Propofol.

El triste final de Noelia Castillo fue morir ejecutada por un sistema de gobierno corrupto e hipócrita, porque a las feministas, los zurdos y a los progres les encanta sentirse moralmente superiores pero la realidad es que la Eutanasia fue un sistema creado y concebido en la Alemania Nazi como un programa de erradicación contra personas con discapacidades físicas y mentales, a quienes el régimen consideraba “vidas indignas de ser vividas”.

Sé muy bien que existen muchos países en donde la Eutanasia es considerada una manera digna de morir, sin embargo, en el caso de Noelia hay omisiones y negligencias que hacen intolerable el accionar del Gobierno Español. Y que los medios progresistas de izquierda llamen a esto una victoria es todavía más repulsivo.

Solo un imbécil o un canalla consideraría la muerte de una joven como una victoria, a fin de cuentas, todo esto se pudo evitar, pero él hubiera no existe.

Adiós Noelia, oraré para que nadie te lastime nunca más y seas feliz en un mundo más compasivo