Implacable por Paty Herrera

El sol no se puede tapar con un dedo, y resulta innegable, hasta para el más chairo, que las condiciones de nuestro país continúan empeorando. A pesar de mi natural antagonismo hacia las injusticias y el mal gobierno (independientemente de si es de derecha o de izquierda), he de reconocer que las controversias sustentadas en meros rumores tampoco abonan a la causa.

La periodista Leticia Robles de la Rosa denunció en un reportaje un presunto vínculo paterno entre el vomitivo Noroña y su asesor Emiliano González; una acusación basada únicamente en conjeturas y, literalmente, en chismes de los pasillos del Senado. Por más que me repugne dicho personaje, y por más que sea un violentador y una vergüenza para la política nacional, es necesario admitir que estos infundios neutralizan las denuncias reales contra este macaco violento. De forma indirecta, solo validan sus interminables lloriqueos, en los que afirma ser víctima de persecución política.

Por otra parte, María del Carmen Aristegui Flores, una de las periodistas mexicanas más reconocidas por su postura crítica al sistema, ha protagonizado varios escándalos mediáticos: desde la “Casa Blanca” de Angélica Rivera (exesposa de Peña Nieto) hasta el Monexgate y, más recientemente, el reportaje de investigación “Televisa Leaks“, por el cual ella y su equipo acaban de ser premiados. No obstante, Carmen Aristegui también ha sustentado parte de su trabajo en dichos y no en hechos. Uno de los casos más conocidos fue la campaña contra Felipe Calderón por su supuesto alcoholismo, un linchamiento al que se sumó toda la izquierda mexicana, incluidos el Mesías Tropical y el indeseable Noroña.

Tan es así, que la investigación de “Televisa Leaks” no está avalada por ningún organismo externo ni ha sido debidamente auditada por expertos en ratificar archivos digitales; se basa solamente en el testimonio de un presunto ex empleado de la empresa.

Por último, pero no menos importante, el periodista Edmundo Cázarez presentó al público una revisión de una entrevista con el extinto Carlos Monsiváis, en la que agregó un supuesto dicho del escritor en el que describía que Andrés Manuel López Obrador “estaba loco”, que “sufría de desmedidos sueños de grandeza” y que “era capaz de hacer lo que fuera por dinero”.

Para empezar, Carlos Monsiváis Aceves fue un cronista urbano de izquierda radical y uno de los precursores en glorificar la imagen de López Obrador; en diversas declaraciones públicas lo alababa por su honestidad y, para él, era el líder que México necesitaba. Si bien Monsiváis fue homosexual, las acusaciones de que sostuvo algún tipo de encuentro con el Peje son francamente estúpidas, en primera instancia porque Carlos tenía otros apetitos y Andrés Manuel no era su tipo.

Al final de todo esto, Excélsior tuvo que pedir disculpas debido a que Edmundo Cázarez no pudo comprobar sus afirmaciones, aludiendo a que las palabras de Monsiváis estaban registradas en uno de mil casetes que tendría que escuchar uno por uno. En pocas palabras, fue una admisión indirecta de su mentira.

En conclusión, acusar falsamente a los políticos solo les otorga el privilegio de victimizarse y evadir sus verdaderas responsabilidades; no les regalemos esa ventaja. La clase política mexicana es lo suficientemente rastrera, vil, corrupta y miserable como para enlodarse ella solita.

E tutta la vita, gira infinita senza un perchè