La inflación amenaza con limitar su impulso.

Ricardo Caballero de la Rosa

La economía mexicana muestra señales de recuperación durante el tercer trimestre de 2026. De acuerdo con el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), publicado por el INEGI, la actividad económica habría registrado un crecimiento anual de 3.7% en septiembre, frente al 3.2% que se estima para agosto. Sin embargo, el avance debe interpretarse con cautela: se trata de estimaciones oportunas que anticipan el comportamiento del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), no de cifras definitivas.

El repunte se explica principalmente por el desempeño sostenido de los sectores de servicios y comercio, así como por la resiliencia industrial. Para septiembre, el INEGI estimó un crecimiento anual de 4.0% en las actividades terciarias, que incluyen comercio y servicios, y de 3.6% en las secundarias, vinculadas con la industria. Esta combinación sugiere que la recuperación no depende exclusivamente del consumo, sino que también encuentra respaldo en las actividades productivas.

No obstante, las cifras anuales deben distinguirse del ritmo inmediato de expansión. Aunque el IOAE anticipa un crecimiento de 3.7% respecto de septiembre de 2025, el incremento mensual estimado para septiembre sería de apenas 0.1%, después del avance de 0.5% registrado en agosto. La diferencia es relevante: una tasa anual favorable refleja la comparación con el año anterior, mientras que la variación mensual permite observar con mayor claridad la velocidad reciente de la actividad. Por ello, el dato apunta a una economía que conserva dinamismo, pero cuyo impulso podría estar perdiendo fuerza en el margen.

A este panorama se suma el comportamiento de los precios. En la primera quincena de octubre, la inflación general anual se ubicó en 3.62%, mientras que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) aumentó 0.41% respecto de la quincena anterior. Entre los incrementos más destacados estuvieron la electricidad, con un alza quincenal de 18.51%, y el transporte aéreo, con 14.77%. La inflación subyacente, que permite observar presiones más persistentes al excluir componentes volátiles, alcanzó 3.78%.

La relación entre crecimiento e inflación es decisiva. El encarecimiento de la electricidad, los alimentos y los servicios reduce el poder adquisitivo de los hogares, especialmente cuando los ingresos no aumentan al mismo ritmo. Esto puede moderar el consumo, uno de los principales motores de la actividad terciaria. Al mismo tiempo, mayores costos de energía, transporte e insumos pueden presionar los márgenes empresariales, limitar la inversión y trasladarse a los precios finales. Además, si las presiones inflacionarias persisten, el Banco de México tendría menos margen para reducir las tasas de interés sin comprometer su objetivo de