
Implacable por Paty Herrera
El actual brote de sarampión en México es consecuencia directa de la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador, quien es directamente responsable de que seis millones de infantes no fueran vacunados durante su sexenio. Desde recién nacidos hasta niños de cinco y seis años quedaron sin inoculación.
Por inverosímil que parezca, la 4T gastó más en vacunas que el gobierno de Enrique Peña Nieto; sin embargo, se adquirieron muchas menos dosis que en administraciones anteriores. El sarampión fue erradicado en 1990, cuando nada más y nada menos que Carlos Salinas de Gortari era presidente en turno, un dato que a la “Chairiza” le provocará escozor.
Jorge Alcocer debería ser llamado a rendir cuentas por este hecho vergonzoso. La reciente epidemia de sarampión representa una grave regresión en materia de salud pública y de seguridad nacional. Hasta el día de hoy se registran 7 168 casos de sarampión en todo el territorio nacional, además de 24 defunciones, más las que están por venir y las que el gobierno morenista ocultará.
Conviene enfatizar que el sarampión es sumamente contagioso y que, en ambientes no controlados, puede convertirse en una epidemia severa con alcances que podrían resultar devastadores. “Muerto el niño, a tapar el pozo”, dice el dicho, y el gobierno de la PresidentA, con A, tiene que emprender acciones inmediatas y de efecto real.
Más allá de que México pierda el certificado de país libre de sarampión, este hecho se suma a las miles de muertes de niños con cáncer, la falta de medicamentos y el cierre de clínicas a lo largo y ancho de la nación. La 4T se ha especializado en desmantelar y destruir el sistema de salud mexicano.
Andrés Manuel López Obrador debería ser enjuiciado por la muerte de miles de mexicanos.