Implacable por Paty Herrera

El pasado lunes, el periodista Héctor de Mauleón dio a conocer un audio en el que se escucha a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda entablar una supuesta negociación con autoridades federales del gobierno de Donald Trump. Durante la llamada, de acuerdo con el material difundido por el periodista, la mandataria hace énfasis en su interés de que la conversación permanezca en un ámbito de privacidad.

Tras la difusión del audio, Ávila Olmeda emitió una declaración pública en la que aseguró que únicamente buscaba recuperar su visa estadounidense y que no estaba “haciendo nada en lo oscurito”.  Pero, ¿si Marina en realidad buscaba recuperar su visa por qué entabló un dialogo con agentes del FBI y no con funcionarios de asuntos migratorios del gobierno norteamericano’.

Las interrogantes aumentaron luego de que diversos reportes señalaran que la gobernadora habría contratado los servicios del exfiscal federal Michael B. Nadler, abogado especializado en investigaciones financieras complejas, fraudes de gran escala, lavado internacional de dinero, corrupción y delitos de cuello blanco. De acuerdo con la información publicada por distintos medios, Nadler suele representar casos de alta complejidad y sus honorarios ascienden a cientos de miles de dólares y, resulta muy desconcertante que la bajacaliforniana pueda pagar su salario con plena solvencia.

En este contexto también ha cobrado relevancia la situación de Carlos Torres Torres, expareja de la gobernadora, de quien presuntamente Marina del Pilar se separó hace meses. Diversas publicaciones periodísticas han señalado que, además de la cancelación de su visa estadounidense, presuntamente sería objeto de una investigación relacionada con posibles operaciones de lavado de dinero en favor de “Los Rusos”, grupo identificado como el brazo armado de La Mayiza. Cosa que a Carlos Torres ni le va ni le viene pues fue captado muy feliz y muy contento en el partido inaugural del Mundial 2026 en el Estadio Banorte.

Se dice y se rumora en Radio Pasillo que la aparente separación entre Marina del Pilar y Carlos Torres respondería a una estrategia para disminuir el costo político derivado de las investigaciones y señalamientos que los rodean. Carlos Torres no es ningún advenedizo, tan es así que fue secretario personal del expresidente Felipe Calderón. Es obvio que sabe manejar una crisis.

En diversos medios se sostuvo con anterioridad que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, mantiene especial interés en numerosos gobernadores emanados de Morena, entre ellos Marina del Pilar Ávila Olmeda. Dicho señalamiento se sustentó en reportes periodísticos que apuntan a que las presuntas investigaciones sobre vínculos con “Los Rusos” formarían parte de un operativo de mayor alcance enfocado en combatir el lavado de dinero relacionado con los cárteles mexicanos.

Asimismo, distintas versiones periodísticas y rumores difundidos en círculos políticos sostienen que la gobernadora estaría buscando establecer canales de comunicación con Marco Rubio para encontrar una salida favorable a su situación jurídica y política.

Todos habíamos pensado que Marina del Pilar era la más débil de la lista de los supuestos narcogobernadores y el objetivo más fácil para la DEA y el FBI, sin embargo, Marina ha comenzado a mover sus piezas para salvarse así misma y podría convertirse en la punta de lanza que desbarate la estrategia que la 4T intenta poner en marcha.