Implacable por Paty Herrera

Roxana Berenice Guzmán Ramírez grabó su propio secuestro el pasado 2 de junio de 2026 y, desgraciadamente, hace solo unos días nos enteramos de su trágico final: Roxana fue asesinada a golpes y, posteriormente, incinerada. Una muerte indigna para una mujer que ejercía un oficio que hoy en día es una de las profesiones más peligrosas en México.

El periodismo de investigación es blanco de amenazas y violencia por parte del crimen organizado, pero también por parte del Estado Mexicano. Las autoridades locales, estatales y federales no solo permiten el asesinato de periodistas y activistas, sino que son parte de esta violencia asesina.

Muestra de ello es la participación de los policías municipales Julio César “N”, Luis Enrique “N”, Juan Carlos “N” y el comandante Ismael “N” en la tortura y el homicidio de Roxana Guzmán. Resulta verdaderamente perturbador que cuando la sustrajeron de su domicilio iban uniformados; a ese grado llega la corrupción y el cinismo de las autoridades que supuestamente deben servir a los ciudadanos.

Treinta y cinco periodistas (29 varones y 6 mujeres) han sido ejecutados en Veracruz durante las últimas dos décadas. Independientemente de las filias políticas, la relación entre la delincuencia y el gobierno de Veracruz es tan estrecha y fuerte que, gane quien gane, las instituciones seguirán al servicio del Narco.

La zacatecana Rocío Nahle, quien es el epítome de la corrupción, la malicia y la ineptitud, ha hecho declaraciones que han provocado la ira y la indignación del gremio periodístico, debido a que descartó que el crimen tuviera relación con la profesión de la víctima, además de pedir “prudencia” antes de que se confirmara oficialmente su muerte.

La PresidentA con A y su club de gobernadoras y funcionarias corruptas e ineficientes han dejado en claro que no les importa la vida de las mujeres y, de hecho la de nadie; a la 4T solo le importan los suyos. México vive el peor momento de su historia moderna, no solo debido a la grave crisis humanitaria producto de la violencia, sino porque también se avecina una recesión económica sin precedentes tras la caída del T-MEC.

Es lamentable que la vida de Roxana Guzmán haya llegado a su fin de la manera tan ruin en que sucedió, y debería ser motivo de indignación para todos los mexicanos que la violencia asesina se perpetúe en cada gobierno. ¿Hasta cuándo vamos a tolerar estos hechos aberrantes?

“La muerte escogió a Veracruz como su casa y decidió vivir ahí”. Rubén Espinosa Becerril.