
Implacable por Paty Herrera
Guardemos un minuto de silencio por la “brillantisima” carrera política de Nay Salvatori y Grace Palomares… Bueno, mejor medio minuto, tampoco hay tanto que lamentar. La verdad..
Es sencillamente fascinante admirar la soberbia y la infinita imbecilidad de estas dos “paladinas de la izquierda” y lo de “izquierda” lo digo con sarcasmo, porque bien podrían militar en el PRI, el Verde o el PAN; total, sus convicciones políticas son exactamente proporcionales al saldo que reflejen sus cuentas bancarias. La vulgaridad, eso sí, no se las quita ningún partido.
Bien dice el dicho que “aunque la mona se vista de seda…”. Este ilustre par, en compañía de Nadia de la Rosa y la propia hermana de Salvatori, creyeron que burlarse de forma grotesca y soez de los varones maduros y de los adultos mayores saldría gratis.
En cuestión de minutos hicieron un despliegue magistral de clasismo, misandria y frustraciones personales acumuladas. Lo más irónico es que ninguna de las cuatro es precisamente una jovencita, hace buen rato que ninguna de ellas se cuece al primer hervor. Y demostrando que la edad no siempre viene acompañada de madurez ni la inteligencia y con un talento envidiable para autodestruirse, hicieron añicos lo poco que les quedaba de carrera en un abrir y cerrar de ojos.
Por un lado, Nay Salvatori ya nos tiene acostumbrados a su nutrido historial de vulgaridades, mal gusto y nula educación. Por el otro, de Grace Palomares tampoco hay mucho que rescatar: apenas 25 iniciativas de ley hechas al vapor, redactadas solo para cumplir con el trámite y cobrar la quincena.
En fin, este sainete es la muestra perfecta de la ignorancia, la falta de empatía y el narcisismo desbordado de nuestra clase política, siempre tan ocupada contemplándose el ombligo y creyendo que nadie está a su altura.
Hemos tenido reinas idiotas y reinas malvadas… Pero nunca habíamos tenido a tantas reinas idiotas y malvadas